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martes, 1 de marzo de 2016

Caballito de mar: ¡Clic! ¡Clic! ¡Clic!

Seahorse, de Robert A. Morris, con ilustraciones de Arnold Lobel
A Science I CAN READ Book
Harper, 1972
Con el montón a punto de convertirse en montaña de libros pendientes de incluir en este blog, con las muchas reseñas incluso empezadas o medio escritas ya y con el poco tiempo disponible que tengo, ¿por qué esta urgencia por escribir sobre este libro, apenas doce horas después de haberlo recibido por correo y leerlo por primera vez? 

Lo he leído esta mañana con mi hijo, a escasas semanas de su séptimo cumpleaños y lo hemos disfrutado los dos muchísimo. Luego lo he leído en voz alta a mis socias de Wonder Ponder mientras desayunábamos y también han quedado encandiladas.

Es un libro "pequeñito", con lo cual quiero decir que no hay fuegos ni juegos artificiales. Es una sencilla narración de poco más de 1000 palabras sobre los caballitos de mar. Es un libro informativo narrado como una historia, pero sin "cuentificar" en exceso. Lo más parecido que se me ocurre desde un punto de vista textual, y quizás también visual, es un documental de naturaleza de la BBC.

Tras la portadilla (derecha), donde se nos presentan varios detalles en primer plano a modo de rompecabezas intrigante, con algunas de las piezas esenciales para conocer a los caballitos de mar, nos sumergimos de lleno en el mundo del caballito de mar.

"Hay una gran tormenta en el mar. Las enormes olas rompen con fuerza en la orilla. Muchos animales marinos se alejan nadando a aguas más profundas. Ahí el agua está más tranquila. Pero algunos animales se quedan cerca de la orilla. Uno de estos animales es un pez. No se parece a la mayoría de otros peces. Es un caballito de mar.

¡CRASH! Una enorme ola arranca al caballito de las algas. Lo arrastra mar adentro. Va flotando a la deriva en el agua. No tiene nada a lo que agarrarse. Está en peligro, porque sus enemigos pueden verlo. Un trocito de alga pasa flotando. Rápidamente, el caballito de mar enrosca la cola en el alga." 

Una vez a salvo, enroscado en un tallo de alga, vamos conociendo su hábitat, su forma de comer, qué come y quién le puede comer a él, los peligros que debe sortear y la precariedad de su existencia, el tipo de algas donde vive, las distintas aletas que tiene -a la espalda, a los lados de la cabeza, debajo del estómago-, los ojos que se mueven independientemente, cómo cambian de color y se camuflan, cómo procrean y cómo nacen los caballitos. Aprendemos muchas más cosas acerca del caballito de mar, pero todo insertado en una narrativa, en un viaje que empieza con una tormenta y acaba cuando la pareja de caballitos se queda sola sin su prole, que nace autosuficiente ya, en las aguas tranquilas de una bahía protegida, llena de ricas algas a las que agarrarse y de alimento para sobrevivir.

Hay momentos de verdadera tensión:

Un día, un pez limón gigante se acerca nadando. El pez limón tiene hambre. Come pequeños cangrejos y peces. También come caballitos de mar. El caballito se queda muy quieto. El pez limón se acerca cada vez más.

¡FUISH!

Atrapa a un pequeño cangrejo y se lo come. El pez limón pasa muy, muy cerca del caballito de mar, pero no lo ve. Sigue hambriento y se aleja nadando, en busca de más comida.
 

O este otro, donde mientras sufrimos por el peligro y el esfuerzo que debe realizar el protagonista de nuestra historia, descubrimos algunos detalles francamente curiosos sobre él:

Un día el caballito de mar suelta el alga. Empieza a moverse hacia otro trozo de alga. El otro trozo no está lejos, pero para un caballito de mar es un viaje muy largo. No tiene nada a lo que agarrarse. 

Se lo puede llevar la corriente. Podría comérselo un pez grande. Mueve la pequeña aleta que tiene en la espalda. Mueve la aleta cada vez más rápido. Pronto, se está moviendo tan rápido que no se ve.

La aleta hace que el caballito se mueva. ¡Pero se está moviendo en la dirección equivocada! Empieza a mover las aletas que tiene a los lados de la cabeza. Parecen orejas. Mueve una de las aletas más rápida que la otra. Rápidamente se gira. El caballito usa estas aletas para girar en una u otra dirección.

Tiene una pequeña aleta debajo del estómago que le ayuda a mantenerse erguido en el agua. En un minuto completa el viaje a su nuevo hogar en las algas. Ahora ya está a salvo. 

Se juega constantemente con la perspectiva, a veces alejándonos para hacernos espectadores externos y otras veces acercándonos para hacernos sentir parte del mundo del caballito de mar. 

Mi hijo lo resumió perfectamente al decirme una de las cosas que hacían que este libro fuera tan cautivador:  "me ha hecho imaginar y sentir cómo sería vivir bajo el mar, y cómo sería ser tan pequeñito". 

De los detalles de las aletas de arriba pasamos a un plano general que nos hace ver el conjunto desde fuera, si bien el texto que lo acompaña nos hace oír los ruidos que oye el caballito, acercandonos a su perspectiva: 

¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC!
¡Qué ruido tan raro!
En el mundo subacuático es normal que haya muchos ruidos.
¡SNAP! ¡SNAP! ¡SNAP! hace un pequeño camarón.
¡CROC! ¡CROC! ¡CROC! hace un pez.

Enseguida, de nuevo, ese ¡CLIC! ¡CLIC!
No es la primera vez que el caballito oye este ruido.

Los caballitos hacen este ruido moviendo el cuello.





Y del plano general, nos vamos a un primerísimo plano que nos muestra detalles de ambos ojos, que nos sirve para aprender que los ojos de los caballitos son capaces de moverse cada uno para donde quiera, y también para acercarnos a la sensación de búsqueda del caballito. ¿Qué es ese ruido?  

El caballito de mar gira uno de sus ojos al frente.
Gira el otro ojo atrás.
Cada ojo se mueve por su cuenta.
Por fin, encuentra al otro caballito de mar.
Es una hembra.
Se acerca nadando lentamente hacia ella y la saluda.
¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC!
Ella tiene dos años.
Él tiene la misma edad.
Durante un rato, unen sus colas.
Luego los dos enroscan sus colas en las algas. 






Este paso de plano general a primer plano también nos muestra la perspectiva de la cadena alimenticia: 

De esto: 


a esto: 

A esto, donde además de acercarnos a la experiencia alimenticia del caballito, aprendemos que el caballito succiona los alimentos, en este caso un rico camarón, por el hocico.


A veces la imagen aleja mientras el texto acerca, o lo contrario. Como aquí, donde la imagen aleja:  


Mientras el texto empieza con la misma perspectiva que la imagen pero acaba por acercarnos y meternos dentro, pequeñitos, en la imagen: 

"La tormenta ha amainado. El mar está en calma. Llegan más algas y más algas todavía. Pronto el mar está cubierto con un enorme manto de sargazo marrón. El caballito y su trocito de alga están ahí adentro."

Esa última frase te hace por un lado tratar de buscar al caballito en la imagen (en vano) y por otro sentir e imaginar la pequeñez del caballito entre todas esas algas. 


El libro está escrito para leerlo a solas, a esas edades en las que cuesta tanto arrancar a leer a solas. Sabes, pero cuesta. Forma parte de la excelente y revolucionaria colección de libros "I Can Read", creada por la editora Ursula Nordstrom para Harper. Éste en concreto pertenece a la serie de libros de ciencias dentro de esa colección. Lo que me encanta de esta serie (a la que pertenecen los libros de Osito, de Elsa Minarik y Sendak y de Sapo y Sepo de Arnold Lobel) es que permite que los niños lo lean a solas, pero también son perfectos para leer en voz alta. 

Al leerlo, también me he preguntado si una parte de la producción actual de libros informativos o de non fiction no estará, como decimos en inglés, "trying too hard". Esforzándose demasiado en hacer algo original, a veces, en lugar de en contarlo bien. Este libro está muy, muy, muy bien contado, tanto en imagen como en texto. Y da gusto. 

Y acabamos como acaba el libro:   

Se inclina como si tuviera un dolor de barriga.
¡POP!
Sale disparado un caballito bebé.
¡POP!
Tres bebés más salen disparados de la bolsa.
¡POP!
Doce más salen disparados.












Pronto hay cientos de caballitos de mar bebés en el agua.

Miden lo mismo que la nariz de su padre.

Muchos enroscan la cola en la seda de mar.

Empiezan a comer plancton. Son capaces de cuidar de sí mismos.

A algunos de los bebés se los lleva la corriente. Vivirán lejos de sus padres.

No todos los caballitos de mar bebés llegarán a grandes.

A algunos se los comerán peces más grandes.

La bolsa del caballito de mar macho está vacía.
Parece más pequeño.
No volverá a llevar huevos hasta dentro de muchos meses.
La hembra se queda a su lado.


Ya casi ha oscurecido.
¡CLIC! ¡CLIC! ¡CLIC!
Los caballitos en la seda de mar buscan alimentos.
¡SLUP! ¡SLUP! ¡SLUP!
Los caballitos succionan minúsculos animales.
El macho y la hembra se quedarán en la bahía tranquila durante mucho tiempo.   




(c) de todas las ilustraciones, herederos de Arnold Lobel, 1972. Del texto de la reseña, Ellen Duthie (permiso para copiar o reproducir, pero por favor, citando al blog y a la autora). La traducción del texto de los extractos de Seahorse es mía.  


1 comentario:

  1. Excelente reseña.Pienso que Lobel, prodigioso autor , está siendo olvidado. Al menos en mi país, circulan y se leen poco sus libros en parte porque no todos fueron traducidos al español, o porque han sido descatalogados. Además, la oferta editorial de libros para niños está catapultada por cantidades de libros ilustrados muy bonitos, pero a veces insustanciales porque carecen de relato.

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